LA CRESTA DE GALLO UNA REVOLUCIÓN EN LA CUARTA ENFERMEDAD DE DISCAPACIDAD SEGÚN LA OMS: LA ARTROSIS

La cresta de gallo que ya estaba como alimento en la gastronomía europea, da un salto mas a la medicina como tratamiento entre otras enfermedades, la cuarta enfermedad como causa de discapacidad en todo el mundo.

Sin tener en cuenta el número de personas que padecen dolores articulares y que no padecen propiamente la enfermedad, se calcula que en Europa hay más de 15 millones de personas de entre 40 y 65 años de edad, activas, que sufren dolores articulares.

La relevancia que le han dado a este animal de corral, concretamente a su cresta se debe a los estudios realizados que verifican su alto contenido en ácido hialurónico que tiene la cresta de este gallináceo.

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra en numerosas partes de nuestro cuerpo y que sirve para lubricar nuestras articulaciones, según un estudio que ha durado cinco años y en el que han participado entre otros centros de investigación, la Universidad Rovira i Virgili (URV).

Este ingrediente va a ser introducido en otros alimentos como los lácteos con la aprobación de la comisión europea, ya que contiene una elevada concentración de ácido hialurónico y otros componentes, como colágeno y polisacáridos.

Lo comercializará la empresa Bioibérica, de complementos alimentarios y salud animal, con sede en Madrid, bajo la marca Mobilee y será uno de los primeros noveles foods -alimentos no usados de manera extensiva para el consumo humano- que se han aprobado en España.

Pero aquí surge el dilema de si es real que el contenido que van a incluir en determinados alimentos, como los lácteos que casualmente están en declive, sobre todo la leche, sea suficiente para que actúe como debe.

No es una novedad que incluyan hasta la vitamina “d”, en productos, insisto, lácteos, que también contienen bífidos activo y Omega etc.…Lo que no está suficientemente probado por no decir que no hay estudios fidedignos de los efectos que genera la ingesta de éstos, o si lo hay, financiado por la propia empresa o multinacional de turno.

La industria farmacéutica no tiene límites y como no tienen suficiente con toda la gente que tienen enganchados a sus fármacos, que ahora se introducen en la alimentación.

La manipulación en la elaboración de los alimentos está llegando a grados insospechados y es uno de los mercados esenciales, en los que el intrusismo en la manufacturación de éstos está siendo una evidencia que no sólo no tiende a la baja si no, todo lo contrario que está subiendo (Bancos de semillas en lugar impenetrable en Noruega. Johnson and Johnson y Novartis que han sido denunciadas por retrasar la salida de un analgésico contra el Cáncer, etc.…).

Ni decir tiene que toda esta industria colabora estrechamente con organizaciones de salud como la OMS como se está revelando con la crisis del Covid19-20-21… No se puede decir que hayan cumplido con la premisa de que la Ciencia es la evidencia.

Con todo lo expuesto en este post y lo que no se refleja que es casi un 95%, reflexionamos y concluimos que sale más rentable volver a la gastronomía y cocinas de estos productos sin que ninguna multinacional lo haga por ti, y quizás así, no es que eliminemos el problema, ni mucho menos, pero reducimos el grado de manipulación de lo que comemos de terceros. 

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